Una persona celíaca ha de ir con el pan a cuestas, sobretodo cuando come fuera, y esto se da especialmente en vacaciones. Cada mañana me preparaba una bolsita con el pan del día, y la guardaba en mi mochila, procurando que no se chafase con el resto de cosas (el monedero, las gafas de sol, la crema solar, el móvil, los diversos mapas, ...) Era una tarea imposible, y al llegar la hora de comer el pan estaba hecho migajas.
Durante las vacaciones de verano entré en muchas tiendas "guays", de esas que tienen cosas curiosas. En una de ellas compré unos puntos de libro de plástico y al esperar para pagar me fijé en un cesto que había en el suelo que contenía un montón de cajas de plástico duro con forma de alubia. Fui a coger una y no entendí para qué era, pero me gustó. Decidí comprarla antes de saber qué uso iba a darle exactamente, y al pagarla vi que en la etiqueta del precio ponía "lunch box"... ¡Eureka! Iba a ser mi transporte para el pan :D La probé enseguida, y ¡era perfecta!
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Tiene el tamaño perfecto para llevar un par de sandwiches (típica comida ligera inglesa). Yo suelo llevar seis rebanadas de pan de molde, suficiente para un día, pero caben hasta ocho. El tamaño es perfecto para llevar en un bolso de tamaño mediano o en una mochila. El cierre es una simple goma naranja, que cuando esté dada de sí se puede cambiar fácilmente por otra realizada de forma casera (basta con comprar tira elástica y coserla a la medida adecuada).
Durante el resto del viaje no tuve que preocuparme por si el monedero chafaba el pan, mi lunch box se encargaba de que no pasara. Mi felicidad por el hallazgo me duró el resto del viaje, y tan contenta me mostraba que
eleleo lo plasmó en el siguiente dibujo :D

Sí, realmente estuve unos cuantos días así :D:D:D Cada vez que la sacaba decía "¿habeis visto mi nueva lunch box?". Estaba entusiasmada.